Bye bye...

Aviso a los lectores y curiosos: este blog se muda.

A partir de agosto de 2012 todo lo nuevo se publicará en http://dalemurra.blogspot.com.ar/

Obviamente, en el nuevo blog se mantienen los cuentos anteriores a esta fecha, aunque no así los comentarios.

Aufidersen!

Jorjazo


ale, Juan, salí de ahí. En serio, hoy no estoy de humor. Como para bancarme esto, estoy. ¿Cómo? Y dale con esa ridiculez. ¿Quién? ¿Quién te va a tirar con un alfajor? Ah, no sabés... Qué bien. ¿Y ahora? ¿Qué hago yo ahora? ¿Me siento a esperar a que te dignes a salir de esa ridícula caja? ¿Hasta cuándo?
    »Yo no sé si sos o te hacés. No, vos te hacés. Yo esa no me la trago. Está bien que a vos te faltan un par de jugadores, pero loquito no sos. Te faltan huevos, a vos, para ser loquito. O quizá sos el primer loco cagón de la historia. Ponerte en esa caja, mirá si serás cagón.
    »No te soporto más, Juan. Me voy. Esta vez va en serio. Enfermito. Eso es lo que sos. Un enfermito. En-fer-mi-to. ¿Cuánto más vas a estar en esa caja? ¿Cuándo vas a entender que todo lo estás inventando? ¿A quién carajo se le ocurre que esa caja puede protegerte de un alfajor? Además, ¿qué te puede hacer un alfajor? ¿Sos estúpido vos? ¿O te hacés?
   »Y, sí. Claro que te insulto. ¿Cómo querés que me ponga, con tu actitud? ¿Qué cosa vamos a conversar? Acá no hay nada que hablar. Vos tenés que salir de ahí y punto. Después, si querés, hablamos lo que sea. Pero antes no, Juan.
   »Dale, tonto. Claro que te quiero. Y vos lo sabés. Lo del alfajor es un invento tuyo, una locura sin pies ni cabeza. Obvio. Cómo me voy a ir, tontito. Claro que voy a estar con vos. Mirá, si vos querés me quedo toda la noche, y mañana falto al trabajo, alguna excusa se me va a ocurrir. Pero tenés que salir, Juan. Si no, con todo el dolor del alma, me voy a tener que ir. En serio, che. Pensá que esa caja no te puede estar protegiendo de nada. A la vida hay que afrontarla, Juan, para eso estamos. El primer paso es que salgas de ahí. A partir de eso, vas a ver cómo poco a poco te le animás a los problemas. Eso mismo. Bien, vamos, ese es mi Juan. Perdoname lo que te dije antes, creo que me saqué un poco. Vamos, campeón, que acá nadie te va a hacer daño. Bien, así, casi saliste del todo...

    Cuando al fin salió, lo último que Juan pudo ver fue cómo el jorgito le iba tapando todo el campo visual de su ojo izquierdo. Y llegó a sentir, no me pregunten cómo lo sé, pero lo sintió, lo rápido que se le hundía el chocolate en su masa encefálica.

2 comentarios:

Licencia de Creative Commons
Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported .